4 nov 2007

Sigo al humo como a una ruta propia.....

Leí muchos hasta hoy, pero el fragmento de este poema de Pessoa, se me quedó tatuado dentro.

Acompañalo, como hice la primera vez que lo leí, con Fake Plastic Trees de fondo, varios rum & coke seguidos y verás lo que fluye.





Mas el Dueño del Estanco asoma a la puerta y permanece en la puerta.
Lo miro con la incomodidad de tener mal colocada la cabeza y con la incomodidad del alma que está malentendiendo.
Él morirá y yo moriré. Él dejará el letrero y yo dejaré versos.
Un día también morirá el letrero, y los versos también.
Tras ese día morirá la calle donde estuvo el letrero y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girador donde ocurrió todo esto.
En otros satélites de otros sistemas, algo como gente seguirá haciendo cosas como versos y viviendo bajo cosas como letreros.
Siempre una cosa enfrente de la otra, siempre una cosa tan inútil como la otra,
siempre lo imposible tan estúpido como lo real, siempre el misterio del fondo tan verdadero como el sueño del misterio de la superficie,
siempre esto o siempre otra cosa, o ni una cosa ni otra.
Mas un hombre entra en el Estanco (¿para comprar tabaco?) y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me semincorporo enérgico, convencido humano, y voy a intentar escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarrillo mientras pienso en escribirlos y en el cigarrillo saboreo la liberación de todos los pensamientos.
Sigo al humo como a una ruta propia y gozo, en ese momento sensitivo y adecuado, la liberación de todas las especulaciones y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de encontrarse indispuesto.
Después me reclino en la silla y continúo fumando.
Mientras el Destino me lo permita, seguiré fumando
Visto esto me levanto de la silla. Me acerco a la ventana.
El hombre ha salido del Estanco (¿guarda el cambio en el bolsillo de los pantalones?).
Ah, lo conozco: es el Esteves sin metafísica.
(El dueño del Estanco se ha asomado a la puerta.) Como por inspiracion divina Esteves se vuelve y me mira.
Gesticula un adiós, le grito ¡Adiós, Esteves! , y el universo se me reconstruye sin ideal ni esperanza, y el Dueño del Estanco sonrió.

............

Eres cosmopolita?

Sobre el cosmopolitismo, escribe Rubén Darío

Y muy siglo XVIII y muy antiguo,

y muy moderno, audaz, cosmopolita;

con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo

y un ansia de ilusiones infinita