Quién sabe cuántos mexicanos viven hoy en la tiranía de ese miedo aderezado con desesperanza que surge cuando la criminalidad campea sin que se aprecien salidas. Quién sabe cuántos mexicanos están completamente hasta la madre de que en nuestro país no se pueda vivir como la gente, o pensando en que la ruta de la ilegalidad (entre más atroz mejor, por supuesto) hubiera sido un sendero para la vida propia, con más posibilidades de éxito que la cada vez más pedregosa vía de la honestidad y el trabajo duro. Cuántos quisieran tener en sus manos para ajustarle las cuentas, desarmado y sujetado a una silla, a uno de esos valientes que suelen serlo sólo cuando sienten la ventaja de un Ak 47 en su mano derecha. Creo que pueden ser muchos que sienten la necesidad de hacer la chamba que le tocaba al policía, a los AFIS, a los guachos, al comandante en jefe de nuestras fuerzas armadas. Eso si, cuidado con los comandos justicieros no acreditados.
Surge el Grupo Tarasco, ejecuta a dos en un día
Por Redacción/Reportedigital.com.mx (14/01 19:10)
Morelia, Mich., 14 de enero (Reporte Digital).- En lo que parece ser el surgimiento de un grupo justiciero, este lunes fueron encontrados los cadáveres de dos hombres, quienes estaban maniatados, amordazados, presentaban impactos de arma de fuego y tenían pegadas en el cuerpo cartulinas con mensajes de contra de supuestas organizaciones criminales.
De acuerdo a la información obtenida, el primer hallazgo se registró al filo de las 07:20, en Zacapu, en un camino que conduce a la población de Tarejero, en la franja fronteriza entre el primer municipio y Copándaro. Agricultores de la zona encontraron un cuerpo, cuando realizaban sus actividades, por lo que de inmediato dieron aviso a las autoridades, quienes al arribar confirmaron el hecho y dieron parte al agente del Ministerio Público.
Descubrieron el cuerpo de un hombre, quien permanece en calidad de desconocido, de entre 20 y 22 años de edad, mismo que tenía manos y píes atados con cinta canela, estaba amordazado, presentaba señales de tortura y varios impactos de arma de fuego, en distintas partes del cuerpo. El rostro lo tenía cubierto con una cartulina pegada y en la misma pintada con plumón la leyenda: “Entiendan nosotros no queremos secuestradores, ni gente abusiva. Atentamente: Grupo Tarasco”.
Al filo de las 13:00 horas, es decir, con pocas horas de diferencia, en la carretera federal Zacapu-Zamora en el ejido El Pueblito, justo a la altura del rancho Quinta Evangelina en el primer municipio, se reportó un nuevo hallazgo de un cadáver. Lo anterior movilizó a corporaciones policíacas confirmando el hecho.
Se trataba de un hombre de entre 22 y 24 años de edad, quien vestía pantalón de mezclilla azul y una camisa blanca deportiva y presentaba un impacto de bala, calibre 10 milímetros en la sien derecha. El cadáver traía en el pecho una cartulina con una leyenda que decía: “Entiendan bandidos y secuestradores que nosotros no vamos a permitir esto Atentamente: Grupo Tarasco”.
Cazadores y grupos de supuesta protección
Hace apenas un par de años, autoridades del estado comenzaron a localizar cabezas humanas en distintas partes de la geografía michoacana, acompañadas de mensajes de advertencia en los que se rechazaban a los secuestradores y los vendedores de la droga conocida como ‘hielo’.
Quien firmaba los letreros encontrados siempre a un lado de los cráneos, era La Familia Michoacana, organización que incluso se difundió y conoció públicamente a través de una inserción pagada en medios impresos estatales, en las que se autodenominada como un grupo de ciudadanos cansados de la delincuencia que privaba en la entidad.
Semanas después, la Procuraduría General de la República informó que La Familia, era una ramificación del grupo de sicarios al servicio del Cártel del Golfo, mejor conocidos como Los Zetas, quienes tenían la encomienda de eliminar a grupos rivales, disfrazada de grupo justiciero.
Asimismo, en noviembre del año pasado en las comunidades de Santa Clara y Opopeo se registraron severas manifestaciones de los pobladores, que incluyeron el secuestro de funcionarios federales, estatales y municipales, para demandar una mayor atención de las autoridades en materia de seguridad.
En esa ocasión, los inconformes señalaban que Los Zetas cobraban una cuota a todos los habitantes para contar con su protección y no ser víctimas de secuestro y extorsión, en caso de no atender a la demanda, serían asesinados ellos y sus familias.
Ante esto, no se descarta que sea un grupo surgido de la propia población inconforme. Sin embargo, hace poco tiempo también noticiarios radiofónicos recibieron mensajes a sus sistemas computarizados, en los que vecinos de al menos dos colonias entre ellas Xangari, solicitaban informes de una organización de seguridad privada, misma que ofrecía, según algunos denunciantes, elementos armados y los mismos garantizaban que a cambio de una cooperación, la ciudadanía que adquiriera el servicio no sería victima de la delincuencia.
Se trataba, se dijo, del Grupo Tarasco, del cual no se contaba con una acreditación como empresa de seguridad privada.
14 ene 2008
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