Suggestion: read it while you listen to Mr. Springsteen
Por Octavio Rivera López
Abajo, cerca de 200 apóstoles de esa derivación musical nacida en los 50, contestataria casi siempre, enérgica por definición, que lleva décadas sonando por el mundo.
Son, todos, estupendos alquimistas que hacen del modelado capilar, la mezclilla entubada, los atuendos de cuero negro y los convers pringosos, su medio de expresión predilecto; el grifo del que emana a borbotones su identidad.
Arriba, en el entarimado, juglares modernos armados con guitarras eléctricas, bombos, platillos, sintetizadores y micrófonos, en el delirio total porque están a punto de ventilar con música sus netas más profundas.
Y abrigados por la noche, en este antro por guarida, plagado de luces multicolor y tragos a mano, se funden todos en este rito que los puede llegar a conmover, porque lo que entra por sus oídos, aunque estén en la tierra de la hamburguesa y los Cowboys, es un rock que retumba en español, el idioma del que nacieron sus nombres y después muchas cosas más.
Entre 20 y 30 bandas que consagran hoy su creatividad a engendrar rock original en la lengua de Cervantes han hecho de ésta, dice Jorge Casiano, una escena cada vez más habitual en Dallas.
Nunca como hoy, dice el promotor musical y representante de bandas, podía hablarse en esta parte del país de un “movimiento de rock original en español”, porque nunca como ahora hubo tantas bandas en activo, y porque nunca les había sido tan fácil encontrar las guaridas perfectas para, una noche sí y otra también, volver a escenificar el rito.
“Las bandas que están haciendo rock en español, y la gente que las sigue, aunque vivan en un país donde se habla inglés, están haciendo algo natural, algo que simplemente no pueden evitar”, dice Casiano.
La mayoría de las bandas, explica Casiano, están conformadas por inmigrantes que aprendieron a hablar, a pensar, a sentir y a soñar en español.
“Su idioma es parte de lo que son, y no se puede dejar de ser quien uno es, no importa donde estés”.
Por eso a Casiano le emociona la eclosión de este “movimiento”.
La multiplicación de bandas y de sus seguidores sólo puede significar, en su lógica, que toda esta gente está encontrando una vía de expresión y asideros de identidad que antes no tenía.
El regocijo de Casiano se entiende. El recorrido no ha sido fácil. Muchas bandas que quisieron construir con su música y con sus “netas” un movimiento similar en el pasado, y los adeptos que entonces encontraron en ellos sus asideros, se quedaron en el camino.
Continuará...
17 ene 2009
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