Quienes sientan que ya no pueden con la simulación de creer en Dios, pueden echarle un ojo a este texto de Steven Weinberg, aparecido en Letras Libres, para hallar consuelo.
Su texto concluye así: Vivir sin Dios no es fácil. Pero la dificultad misma que conlleva ofrece otra consolación: que hay un cierto honor, quizá tan sólo una adusta satisfacción, en enfrentar nuestra condición sin desesperanza y sin ilusión, con buen humor, pero sin Dios. ~
Pero lean todo: http://www.letraslibres.com/index.php?art=13630
5 abr 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario